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3 razones para aprender italiano

3 razones para aprender italiano

“Puedes tener el universo si puedo tener Italia”
Giuseppe Verdi

Gracias a la cocina italiana casi todo el mundo habla algo de italiano (pizza, pasta, spaghetti bolognese…) Pero Italia tiene mucho más que aportar que el léxico de su cocina bien conocida a nivel internacional.

Aquí os dejo las tres razones por las que yo aprendí italiano (y tú también deberías):

1. SITUACION

Aunque yo fui a una universidad americana donde la mayoría de las clases eran en inglés, la universidad se situaba en Lugano, una ciudad de habla italiana al sur de Suiza. Y claro, pensé que sería una pena estudiar durante cuatro años en un lugar y solo saber decir “ciao, pizza o grazie”.

Además estudiar italiano me aportó mucha más experiencia local, podía hablar con la gente local, con el camarero, el taxista, con todo el mundo. Practicar es la mejor forma de aprender y de llevarte la mejor experiencia.

2. CINE

Las películas italianas son increíbles. Vi varias de ellas en algunas clases en la universidad con uno de mis profesores al que le encantaba el cine italiano. Aprendí sobre el movimiento neorrealista, los directores como Federico Fellini y Vittorio De Sica y el gran actor Marcello Mastroianni. Las películas italianas modernas son buenas, pero nada es mejor que un clásico, especialmente sin subtítulos.

3. LOS HOMBRES ITALIANOS

Busca en internet a Raoul Bova antes de continuar leyendo. Una pequeña anécdota para explicar mi obsesión: durante mi primera visita a Italia, algunos amigos y yo estábamos en los Spanish Steps en Roma. De repente un hombre italiano, muy parecido a la escultura de David de Miguel Angel pasó por nuestro lado y yo le hice una foto. Sus amigos me vieron tomar la foto y vinieron a pedirme cinco euros. Fue una broma, pero yo lo único que podía hacer era tartamudear. No fui capaz de responder nada con sentido y menos en italiano. Imagínate si yo hubiera sabido italiano en aquella época. Seguro que se me hubiera caído la baba, pero al menos le podría haber dicho algo un poco más suave, así, como, “Ciao Bello!”

Así que ve aprendiendo italiano y practícalo con cualquier persona dispuesta a escuchar (incluso con la estatua viviente de David que puedes encontrarte algún día por Roma).

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